¿Cuál es el camino para llegar al
cielo?
Cuando Cristo dice Yo soy el
camino, no se refiere únicamente a su persona, sino también a seguir su ejemplo
dado a sus discípulos y a todos nosotros.
¿Quién es Jesús? ¿Qué hace Jesús?
Jesús fue un hombre que vivió plenamente
su vida, aunque nació en una familia pobre, fue rico en amor, en cuidados y en
atenciones. Jesús, cuando inició su vida pública lo primero que hizo fue
devolverle la dignidad a las mujeres, dándoles importancia y valor. Las escuchaba,
las perdonaba, les llenaba el corazón con sus palabras, no como un don Juan que
solo seduce para después abandonar, ¡no! El Señor es cercano, amigo, dispuesto
a levantar sin juzgar a la mujer adúltera, a la pecadora que llora a sus pies,
a Marta y María ante la pérdida de Lázaro se muestra cercano, fraterno, amigo
que llora por el dolor y la perdida de Lázaro, ese es Jesús.
Este hombre devuelve la vista al
ciego, acoge al leproso, sana, cura heridas, se junta con lo peorcito del
mundo, porque, aunque no cometió pecado, ama entrañablemente como su padre, al
pecador, al arrepentido, al solo y abandonado. Jesús siempre buscando a la
oveja perdida, al hijo prodigo, a aquel que es rechazado por el mundo. Ese es Jesús.
¿Y qué hizo? Exactamente esto fue lo que hizo, ser uno para todos, donarse y
entregarse por todos.
¿Cuál es el camino para ganar la
vida eterna? Los estudiosos, como el joven rico dirán, cumplir los
mandamientos, seguir las normas eclesiásticas, la moral, lo puritano, lo
legalista, etc. Sin embargo, el mismo Jesús corrige al joven rico diciéndole: “solo
una cosa te falta, ve y vende todo lo que tienes y dalo a los pobres, después,
ven y sígueme”.
Cristo nos dice YO soy el camino,
la verdad y la vida. Lo que hace Jesús es darnos ejemplo, con su vida, sus
acciones y sus palabras, todos estos aspectos unidos y coherentes.
En este tiempo pandémico, cual es
el camino, cual es la verdad y cuál es la vida. Estamos asustados, el
coronavirus está cada vez más cerca de nosotros, ya hay personas cercanas a
nuestro alrededor y en nuestro círculo social infectados, algunos solo con
manifestaciones de gripa, pero otros muchos luchando por su vida en los hospitales.
¿Qué podemos hacer nosotros? La oración es lo principal, seguir levantando los
ojos al cielo, a nuestro Padre del cielo, seguir buscando una palabra de
aliento en las sagrada escritura, pero también, no ser ajeno a lo que le pasa a
mi hermano, vecino, prójimo.
Mientras el hombre no entienda
que forma parte de la misma humanidad y la misma fragilidad, no podremos
avanzar para vencer este virus ni para formar una ciudad, un país y un mundo
mejor donde reine el bien común, el bienestar de los pueblos, de las gentes, de
ricos y pobres, de sanos y enfermos, mientras las diferencias sigan el mundo no
logrará avanzar.
¿Cuál es el camino para ganar la
vida eterna? El amor, la solidaridad, la fraternidad. Y Jesús con su vida
manifestó eso: Jesús amó hasta el extremo, hasta el dolor; fue capaz de
compartir su vida con la humanidad entera para salvarla, fue y es el amigo y el
hermano mayor por excelencia. ¿No deberíamos ser nosotros iguales? Alguien dirá,
¿y que hace la iglesia ante esta situación, como ayuda? Ah que bueno que lo preguntas,
porque la iglesia eres tú y yo, y todos. Así que, oremos unos por otros, que el
pan que Dios nos da cada día pueda extenderse un poquito más, como bien dicen
las señoras de antes, que no se amedrentan ante los temores de este mundo; “hay
que echarle más agua a los frijoles”.
No esta demás recordarte las
palabras de Jesús: que no se turbe tu corazón, porque cuando anida el miedo, la
desconfianza, y la angustia por el futuro en tu corazón, te bloqueas y no dejas
que Dios actúe, no dejas que Dios haga su obra en el mundo a través de ti.
Seguimos insistiendo, en los supermercados
cuando vas y compras tu despensa, da gracias a Dios porque tienes dinero para
comprar comida, pero, recuerda que hay muchos, cientos o miles que no tienen
que comer en este día, que realmente les cala el hambre y no hay nada que
comer. ¿Cuál es el camino para ganar el cielo? Comprar un arroz extra, una
salsa extra, un frijol o sopas y echarlas en un recipiente para que alguien
necesitado coma uno o dos días. Así lo hizo Jesús, cuando de cinco panes y dos
peces comieron más de cinco mil hombres.
Por último, no juzgues, nos
quejamos porque hay mucha gente en sams, en la fila de la cerveza, en el cotsco
o en el Gonzales, por alguna razón las personas salen, se arriesgan, y
arriesgan a otros, pero no nos toca a nosotros juzgar, has como yo, señor bendícelos
a todos ellos y que no se enfermen, que estén sanos y que disfruten este regalo
que se llama vida.
¿Qué haría Jesús en estos tiempos
de pandemia? Probablemente sería médico, o enfermero, o un asalariado que tiene
que salir todos los días a trabajar para partirse la vida y el alma por el bien
de su familia y de todos los demás, porque la vocación de Jesús, siempre sería
la de donarse, entregarse y sacrificarse por alguien, lo merecieran o no, se lo
pidieran o no.
Queridos hermanos y hermanas, que
no se turbe su corazón, disfruten este día, si están en familia disfruten la cercanía
de aquellos que están en casa, apaguen celulares, platiquen, compartan la vida,
compartan sueños, ilusiones, hagan planes para el futuro, proyectos, que les
gane la ilusión de que cuando esto termino, serán diferentes, seremos
diferentes, y sobre todo, eleva una oración al cielo, por el pan, por el techo,
por la salud, y por el amor de la familia y si la madre está viva, celébrale su
vida, permitiéndole descansar y disfrutar de este día.
Feliz día de las madres, feliz día
del amor representado en una mujer madre-esposa-amiga y maestra.














