Miércoles V de Cuaresma
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Tú me liberas, Señor, de la ira de los pueblos,
me haces triunfar sobre mis adversarios y me salvas del hombre malvado
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Pues el Dios a quien servimos puede librarnos
del horno encendido y nos librará de tus manos; y aunque no lo hiciera, sábete
que de ningún modo serviremos a tus dioses, ni adoraremos la estatua de oro,
que has mandado levantar.
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Bendito eres tú, Señor, que penetras con tu
mirada los abismos y te sientas en un trono rodeado de querubines.
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Si se mantienen firmes a mi palabra, serán verdaderamente
discípulos míos, conocerán la verdad y la verdad los hará libres.
Oración
Oh Espíritu Santo
Creador y dador de vida
Al contemplar la naturaleza
Obra de tus manos, yo me pregunto
¿Qué es el hombre para que te fijes en él?
¿Qué es el ser humano para darle
tanto poder?
Espíritu Santo, muéstrate benigno
con tus creaturas, haznos comprender la grandeza de Dios y la pequeñez nuestra,
para que de una vez por todas, nos rindamos a ti, al Padre y al Hijo, y podamos
comprender que el mal en el mundo, no tiene tu origen en ti, sino en nosotros.
Nadie es culpable, pero sí, todos somos responsables.
Homilía
Acabo de ver un video de unos
camellos felices, contentos, jugando a la orilla del mar en una playa desierta
de personas, también, contemple la hermosa imagen de miles de tortugas volviendo
del mar a la playa para poner sus huevos. Dicen que los animales se están comportando
de manera extraña, algunos dicen que los animales presienten algo, yo creo que
la naturaleza está cambiando, el mundo está resintiendo que las personas estén quedándose
en casa. Es bueno para el mundo y también para nosotros. Volver a Casa es
siempre volver al origen, a nuestras raíces, a ese lugar que ansias llegar después
de una gran jornada de trabajo, después de días de vacaciones, ese espacio que
te da seguridad, tranquilidad, estabilidad. Algunos tienen casa, otros no, pero
sea donde sea el lugar donde vives, es tiempo de estar en Casa y fortalecer tu
confianza y fe en Dios.
La primera lectura me es muy
grata para mí, porque estos muchachos Sedrak, Mesak y Abednegó se mantienen
firmes en la adoración al Dios Yahvé, están dispuestos a morir antes de postrarse
y adorar a otros dioses.
Cuando Nabucodonosor les pregunta
sobre el porqué no quieren servir a sus dioses, y la amenaza de llevarlos al
horno encendido, estos muchachos contestan con firmeza: El Dios al que servimos
puede librarnos del horno encendido y nos librará de tus manos; y aunque no lo
hiciera, sábete que de ningún modo serviremos a tus dioses.
Que hermosa confianza nos
muestran estos muchachos cargados de fe y esperanza en la vida más allá de la
muerte, que no tienen miedo de morir, sino de fallar a sus convicciones
profundes de fe y de amor a Dios. Ellos saben que Dios puede librarlos del
horno encendido y de cualquier cosa, que Yahvé es todo poderoso. Pero, ellos
mismos contestan: Y aunque no lo hiciera…
La fe implica tener la certeza de
aquello que no vemos, y estos muchachos son ejemplo de que pase lo que pase,
incluso si no fuera lo que ellos quisieran, nunca adorarían y se postrarían
ante otro dios.
Hoy hermanos, en esta misa, hagamos
nuestra esta convicción, Señor, si tú quieres, puedes librarnos del horno
encendido, de la enfermedad, de la peste, del hambre, de la crisis y la muerte,
si tú quieres, yo sé, yo creo y yo espero que tú me libraras de la muerte
funesta, si así te parece bien.
Hoy más que nunca debemos volver
a nuestras raíces, en casa nos enseñaron los primeros pasos en la fe, la oración
básica por excelencia del Padrenuestro y la oración cariñosa a María Santísima.
Es momento de al estar en casa, ponerte a pensar que lo más valioso no es
aquello que tienes, sino a quien tienes contigo a tu lado, que no sabrías que
hacer si alguno de ellos se te fuera repentinamente por una enfermedad o por
otra razón.
Es tiempo de echar raíces en
casa, de fortalecernos mutuamente, dejar que la naturaleza siga su curso, y que
nosotros nos mantengamos firmes a la Palabra de Jesús, para ser considerados
sus discípulos y conocer la verdad y que la verdad nos haga libres.
Elevamos nuestra oración por
todos aquellos que literalmente están muriendo en el mundo por esta enfermedad,
por países hermanos como USA, Italia, China, España y tantos países del mundo
que están perdiendo vidas humanas.
Porque para nosotros y para Dios
toda vida cuenta, cualquier vida cuenta, una vida cuenta. Las guerras, el
hambre, la falta de solidaridad nos da cuenta de lo que es el hombre, pero
ahora esta enfermedad, nos va dando cuenta de lo que no es el hombre: el hombre
no es la medida de todas las cosas, el hombre no es el que pone la última
palabra, porque hasta para decidir sobre nuestra vida, el único que tiene la última
palabra sobre nosotros es Dios.
En Casa, crece en la fe, crece en
el amor y en la Esperanza. Todo estará bien y aunque así no fuera, para Dios,
todo estará bien porque su plan es mayor que los planes que tenga el mundo.
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