domingo, 29 de marzo de 2020

Construcción de textos


Del evangelio según san Juan (cfr. Cap 11)

• Señor, el amigo a quién tanto quieres está enfermo
• Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el hijo de Dios sea glorificado por ella.
• El que camina de día no tropieza, porque ve la luz de este mundo; en cambio, el que camina de noche tropieza, porque le falta la luz.
• Lázaro, nuestro amigo, se ha dormido; pero yo voy ahora a despertarlo.
• Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y todo aquel que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?
• Jesús se puso a llorar y los judíos comentaban: “de veras ¡Cuánto lo amaba!



Reflexión sobre el texto bíblico del evangelio de San Juan

No puedo empezar mi reflexión sin estar sumergido en esta preocupación sobre el covid-19, ya los medios se han encargado de informarnos y sobre-informarnos acerca de esta pandemia internacional que abate a todos sin distinción de clases, género o creencia religiosa.

Nos hermana a todos la fragilidad, nuestros cuerpos débiles y propensos a enfermarse y no sobrevivir. Nos llegan muchos temores a nuestra mente, dudas, inseguridad, angustia, y nostalgia por lo que antes teníamos y no valoramos lo suficiente: la capacidad de abrazar de corazón a los nuestros, a los amigos, la cercanía con los hermanos, con los padres y con todo semejante. Por seguridad, por sobrevivencia, por amor a los otros tenemos que estarnos lo más posible en casa, este virus nos ha quitado la libertad de salir libremente, de visitarnos, de alegrarnos y de compartir con amor en la cercanía física. Nadie sabe lo que tiene hasta que lo ve perdido.

En medio de esta situación, descubro que la Palabra de Dios es siempre actual y viva en cada momento histórico, porque mientras exista el hombre, la Palabra de Dios no callará ni se detendrá.

El Papa nos ha dado ejemplo grandioso de esto; interpretando el texto de Jesús en la barca, mientras los discípulos angustiados por la tormenta y por el movimiento de la barca (simbolizando la vida en peligro),  dice el Papa que nuestro Señor dormía, al despertarlo, Él se hace cargo de la tempestad y en forma de reclamo les pregunta asus discípulos: "¿Por qué tienen miedo? ¿Acaso no tienen fe?".

Este texto interpretado por el Papa interpeló hondo a todos los creyentes católicos y tal vez a uno que otro no creyente, agnóstico o ateo. Como siempre la Palabra de Jesús nos llegó y caló profundamente a todos los desconfiados y miedosos (me sumo entre ellos).

Hoy domingo el texto del evangelio de san Juan es maravilloso, y todos pudiéramos encontrar grandes mensajes de esperanza en este pasaje para este presente tan sombrío. El texto es sobre Jesús que tenía a su amigo Lázaro enfermo, hermano de Marta y María; ellas le mandan a decir a Jesús: “el amigo que tanto amas está enfermo”.


Llama la atención que en el texto, Jesús aunque se pone en camino, no llega inmediatamente, dice el texto que se tardó dos días más en aquel lugar. Para mí esto es sorprendente, no lo había visto anteriormente, Jesús no responde pronto a las hermanas, él tiene su tiempo, él sabe cuándo, a qué horas y donde, porque la instauración del reino lleva su tiempo y su eficacia.

Otra parte que llama mi atención son las mismas palabras de Cristo: "Esta enfermedad no acabará en la muerte, sino que servirá para la gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella". Esta frase de Jesús me estremece y emociona, al escuchar la palabra enfermedad, inmediatamente viene a mí el coronavirus, y me sorprende como la palabra de Jesús se actualiza aquí y ahora. Esta enfermedad (covid-19) no terminará en muerte, sino que servirá para la gloria de Dios. El coronavirus nos está enseñando muchas cosas, a descubrir en donde vanamente estaban puestas nuestras seguridades, a darnos cuenta que el dinero no sirve de nada, porque tanto ricos como pobres podemos morir de la misma manera, nos está enseñando que vida solo hay una y que en cualquier instante se puede acabar. Y poco a poco, estamos volviendo a Dios, estamos rezando más, orando con más fuerza, porque nos hemos dado cuenta que ya no podemos, que esto sobrepasa nuestro “poder” , poder que en realidad era debilidad, creíamos ser fuertes, hoy nos damos cuenta que absolutamente todos somos débiles. Dios de los males saca bienes, eso siempre lo hemos sabido, y hoy lo constatamos, porque este virus nos está volviendo una vez más a ser más humanos, más hermanos, más preocupados y amigos por los demás.

En el mismo evangelio menciona Jesús algo que también me mueve a la reflexión: “Lázaro, nuestro amigo, se ha dormido; pero yo voy ahora a despertarlo”.



Cuando el sacerdote celebra la misa de difuntos, en el ritual vienen unas palabras que me encanta recitar: “y que el Señor nos dé la certeza de que no está muerto, sino que duerme; de que no ha perdido la vida sino que reposa, porque ha sido llamado a la vida eterna”. En realidad, aunque Lázaro ya había muerto, para Jesús solo dormía, porque la muerte es eso, dormir a este mundo y despertar a la vida nueva. Aun así, sorprende como Jesús llora por su amigo. Llora también al ver la tristeza profunda de las hermanas, llora por esta experiencia de la muerte que todos, incluso Jesús sufrirá. En estos tiempos de enfermedad, de pandemia, en pleno siglo XXI donde nos sentíamos tan avanzados tecnológicamente, sigue la muerte haciéndose presente, ocupando el lugar que le toca en el destino de cada hombre. Cristo sigue llorando la muerte de cada enfermo, de cada perseguido a causa de la fe, sigue llorando por cada uno de sus hermanos asesinados, por aquellos que violentamente se les privó de la vida. Cristo llora porque no quiere la muerte de nadie; Él es la vida, y la vida nunca congenia con la muerte, son opuestas, enemigas, por eso Cristo vence a la muerte.



El relato continua, Cristo al llorar da cuenta de su amor por Lázaro, y por todos nosotros hoy. Pero Cristo tiene un plan, y Marta y María lo saben. Jesús le dice a Marta, "tu hermano resucitará". Las siguientes palabras son también actuales e interpelantes en cualquier situación: Jesus dice “Yo soy la resurrección y la vida. El que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá y todo aquel que está vivo y cree en mí no morirá para siempre”. Esta Palabra de Jesús es retadora para nosotros hoy. Tenemos miedo a morir, es normal, es humano, tenemos miedo a perder este gran don que es la vida, pero Jesús nos invita a mirar más allá, la verdadera vida se te dará si tienes fe. Y la verdadera vida la da al creer en Jesús, no hay otro camino, no hay otra opción.

Jesús resucita a Lázaro, porque siempre, desde los profetas hasta el último libro de la biblia, la palabra de Dios siempre será de vida: ¡Lázaro, sal de allí! La última Palabra de Dios para cada hombre, para cada hijo, será: Vengan benditos de mi Padre. Así que confío en que, ante este covid 19, afiancemos nuestra fe en la palabra viva y eficaz de Jesús. El llora con nosotros, pero nos acompaña, Cristo nos invita a seguir creyendo y darnos cuenta de que hay que buscar la vida eterna, la trascendencia, la plenitud celestial, pero, sin descuidar la vida terrenal, porque esta vida pasajera (para el no creyente esta vida es lo único que le queda), es un regalo, un don que hay que cuidar, proteger y custodiar. Mientras haya vida hay esperanza, y mi esperanza esta puesta en Jesús.




P. Cesar Campa Campa

















Por ultimo les comparto esta gran canción:





God knows that
That I'll be the one
Standing by
Through good and through trying times
And it's only begun
I can't wait for the rest of my life
When you call on me
(When you reach for me)
When you reach for me
I get wings to fly
I feel that
When you bless, you bless the day
(I just drift away) I just drift away
All my worries die
I know that I am alive, yeah
I get wings to fly, God knows that I am alive






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