Descripción sobre el video de psicoterapia de premisas
A propósito del tema anterior de
la clase sobre la argumentación, la terapia de premisas es una propuesta
interesante para ayudar a las personas a descubrir cuáles son esas pautas de
comportamiento que adquirieron y que les trae una serie de problemas que no han
podido superar.
Lo primero que se tiene que hacer
en las primeras sesiones es escuchar amablemente al paciente, sus quejas, sus
problemas, indicarle la necesidad de que exprese sus sentimientos y
porque cree que tiene ese problema. Estamos en la etapa del diagnóstico.
El terapeuta debe estar muy
enfocado en todo lo que platica el paciente para identificar cual es la pauta
de comportamiento; ubicamos que el problema por el que la persona fue a buscar
ayuda no es todo sino una parte que se repite una y otra vez a lo largo de la
vida del paciente. Estos comportamientos se han repetido antes, pudiéramos
considerar que la persona está en un círculo; hay un comportamiento base que
gira alrededor del problema.
El terapeuta debe ayudar con
preguntas para que el paciente tenga claro los sentimientos y emociones que acompañan
estas pautas de comportamiento, descubrir también, que pensamientos se hacen
presentes cuando ocurren los problemas, y que creencias están involucradas con
la situación que aqueja a la persona.
Lo ideal es que se empiece a observar
en que periodos se presenta esta pauta de comportamiento y bajo que contexto, y
si es solo un contexto o varios. Para este trabajo, el terapeuta debe ayudar al
paciente a un trabajo de rastreo; en este momento es importante que el
individuo se sienta parte colaboradora de la solución, ya que solo él es experto
en las situaciones/problemas de su vida. Este rastreo se hace del presente al
pasado y se escudriña cómo se ha presentado
su problema anteriormente, su génesis.
La familia es parte central y
fundamental en la mayoría de las personas, por eso, hay que examinar cómo era la familia, el trato que los demás le
daban, como recibía el afecto; después de este trabajo, revisar lo que hoy es un problema, en su génesis, fue
una manera en que la persona respondía o
se adaptaba a la situación, y tal vez, era funcional para el ese comportamiento
en esos momentos.
El terapeuta elabora una
hipótesis que guiará el trabajo terapéutico, cuando logró no solo identificar
las pautas de comportamiento, sino descubrir también que premisas fueron guiado
la vida del paciente, como aprendió su manera de relacionarse con los demás,
que creencias están bien arraigadas y surgen cuando se presenta el problema.
Tanto las premisas, creencias y
valores forman parte de la estructura mental de todos nosotros. Cuando cambia
la estructura mental, por defecto, cambian las pautas de comportamiento que tenemos hacia el exterior.
El terapeuta debe tener claro que
esta hipótesis es falseable, y que pueden surgir modificaciones o ajustes en el
proceso, pero, es indispensable la colaboración del paciente.
En el tratamiento, hay que
entender y comprender cómo es que este comportamiento (autodestructivo, que
causa dolor, o me hace ruido) no es algo que yo quiera hacer porque soy malo,
sino que fue aprendido, fue adaptativo para responder a la realidad dolorosa
que tal vez estaba viviendo en alguna etapa de mi vida.
El terapeuta ayudará con técnicas
para cambiar las premisas (ideas generales que las personas tienen sobre su
vivir y que guían su comportamiento actual).
Se da un protocolo de técnicas.
En los videos nos mostraban en la evaluación lo siguiente: identificación de
las pautas de comportamiento, evolución de las pautas de comportamiento y el
entorno primario: familia de origen, infancia y adolescencia.
En el tratamiento, esta de base
la hipótesis, donde deben estar claras las premisas, creencias y
pautas de comportamiento.
En el protocolo trabajamos con
las premisas, se desacreditan las premisas, las creencias y después de un
tiempo, se hacen los ajustes necesarios hasta que se logre el proceso de
estabilización de la persona.
Cuando cambian las premisas, o en
términos generales las estructuras mentales, cambiarán las pautas de
comportamiento. Lo que tendrá que hacer el terapeuta es seguir acompañando al
paciente hasta que la nueva pauta de comportamiento se vuelva estable.
Me parece una buena propuesta de
terapia, pero, en mi poca experiencia, no sé si sea aplicable también a las
personas que tienen un trastorno psicológico que requiera de terapia clínica, o
si esta terapia sea parte de la clínica. En lo que si estoy de acuerdo, es que
algunos de nosotros recibimos información falsa cuando éramos niños, y nunca
cuestionamos nada sobre ello, pero cuando ya somos adultos, no sabemos porque
siempre nos comportamos de la misma manera cuando llegan ciertos problemas a
nuestra vida, porque elegimos a la misma clase de amigos, o a parejas con los
mismos rasgos y formas de ser.
En lo particular, mi niñez fue
muy compleja, aprendí que no era una persona deseada, que no valía la pena, por
tanto, la información que recibía de mi familia nada tenía que ver con aceptación
y amor. Crecí inseguro y con miedo, luego en la adolescencia, al recibir bullying,
todo esto se fue afianzando más en mí.
Crecí siendo una persona tímida y
solitaria. Sin embargo, ya entrado a la juventud, al descubrir que miraba mi
vida solamente sombría y sin color, un sacerdote empezó ayudarme a ver la vida
de otra manera, a que podía ser feliz, me ayudó a contemplarme digno de amor,
de respeto y aceptación.
Cuando inicie una terapia llamada
análisis transaccional, pude descubrir que mi familia me daba lo que podía, me
amaban a su manera, me di cuenta de que la manera como me comportaba, tímido y callado
era algo aprendido que me funcionaba para que no me lastimaran. Aunque la
historia es muy larga, descubrí que no hay culpables, que las ideas que nos
hicieron creer o que nosotros mismos nos creamos, esas premisas, que nos
llevaron a pautas de comportamiento no sanas, se podían modificar.
El pasado nunca debe determinar y
afectar el presente y el futuro.
Así que mi critica es positiva
sobre esta terapia de premisas, sé que habrá pautas comportamientos que sean más
complicados de modificar, porque tenemos muy arraigadas ciertas creencias
morales, religiosas, y culturales que no nos dejan permitirnos ser diferentes y
libres, pero, al momento de que nos hacemos responsables de nosotros mismos y
al darnos cuenta de que la manera como soy y actúo ya no me funciona, porque
sigo sufriendo y hago sufrir a otros que amo, es tiempo de hacer una parada y replantear
la vida.


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